Esto de aceptar que la vida es una montaña rusa es algo con lo que he vivido en los últimos meses de manera intensa. A veces toca seguir la velocidad aunque querrás poner el freno de mano en el botón de STOP! En caso de emergencia.
Hoy escuché a una persona muy cercana a mi vida en un momento de crisis decir “Había decidido ser feliz y me pasa esto…” y ahí está el punto… ¿Cuánto más queremos esperar para ser felices?, o para tan siquiera buscar serlo. Y probablemente en ese momento encontraremos las vías más dificultosas que hayamos experimentado.
La montaña rusa de la vida es altamente moldeable, y al final puede ser que esté en uno mismo encontrar esos pedacitos del camino en que los rieles se estabilicen… pero no todo puede estar en nuestras manos. Si la montaña va para abajo, no nos queda más que afrontarla, que vivirla, explorarla y por que nada es eterno, nada dura para siempre, la caída tiene su subidón. No morirás, si así lo decides…
Después de un proceso de muchos años, he aprendido a base de circunstancias que no comprendía en su momento, que lo más importante era disfrutar el día a día… la vida no es comprada y la felicidad se oculta en las cosas más cercanas a nuestra vista. Al final muévete, solo sigue el camino, no te estanques… una situación difícil dura un momento, pero sus secuelas pueden durar años o terminar en el momento en que chasqueas los dedos mentalmente para afrontar.
Cuando estés mal por alguna situación, sólo vívela… al máximo. No intentes huir o correr… conócela, encuentra el por qué, y no busques culpables… es tu vida. El tiempo de luto en las pérdidas emocionales, materiales, humanas, etc. Es necesario, es parte del proceso y del peculiar manual de vida.
Perdona, equivócate, realízate, comete errores, encuentra tus adicciones y sal de las mismas, enójate, rie, llora, grita, calla, explota. Ten días malos y buenos, pero vive los dos. Si un día lloras, al otro decide reir… simplemente fuma la vida como un buen cigarrillo… aspira y expira, y “nicotízate” del sentirte humano.
No seremos felices siempre… pero descubrirse feliz después de un momento amargo, es incomparable. Las luchas son eternas, vive en ellas y sigue en ese ritmo. Sólo hay que aceptar que en esta vida seguiremos luchando con nuestras lunas… acepta las condiciones con las que debes enfrentarte, y sigue tu camino para adelante.
Sólo decide dejar atrás, perdonar y perdonarte, nadie tiene la culpa de nada al final, la vida te lleva a tomar decisiones de las cuales tendrás que aceptar sus consecuencias, pero por dulces o amargas que sean, que sean como un trago puro, pasará…
Poco a poco voy descubriendo que el ser humano no está acostumbrado a aceptar las eternas luchas del ser mortal… al final hay que sobrevivir. Aceptando tu vida como es, pero luchando si quieres cambios, los resultados serán los que valga la pena tu esfuerzo. A veces la vida parece ser injusta, pero una razón para todo hay.
Alguna vez mi barco se hundió… he sido náufrago y casi me ahogo sabiendo nadar. Sólo tenía que aceptar que había que seguir flotando por momentos… no bastaba sólo con saber nadar, ya que el viaje es cansado. La lucha siempre es diaria, pero gratificante por que todos atravesamos alguna vez por estas situaciones.
Aunque comencé hablando de montañas rusas y terminé naufragando de un barco, el punto es el siguiente: Te quedaste en medio del océano por unos instantes… saca un salvavidas y flota. El tiempo hará llegar otro barco, otras oportunidades, otras situaciones.
Sube al siguiente barco, listo para un nuevo viaje, la vida te da oportunidades cuando menos las esperas aunque la ansiedad de encontrarlas es eterna. El viaje no comienza de nuevo cuando alguien o algo te lo indica… comienza cuando sientes la necesidad desde tu interior y estás listo para tomar el riesgo. Cuando sea el momento.
Lleva en tu memoria, como en un álbum, las mejores fotografías de tus experiencias del viaje anterior, sólo eso... sin rencores, sin lágrimas, sin piedras en el costal… el nuevo viaje será más ligero.
Tenes toda la razón!!, hay que aprender a disfrutar de cada momento, saber mirar, ver con los ojos del corazon, en las cosas mas sencillas, darse a uno mismo la oportunidad de reir, llorar, amar, perdonar, recordar como bien dices los mejores momentos, aprender de las experiencias del pasado, pero no dejar de soñar.. cada uno somos dueños de nuestra vida, determinar que decisiones debemos tomar para ser felices es nuestra responsabilidad, vivir un día a la vez, definitivamente en esto tienes toda la razón: "Te quedaste en medio del océano por unos instantes… saca un salvavidas y flota. El tiempo hará llegar otro barco, otras oportunidades".
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