martes, 28 de junio de 2011

De tu caducidad y la mía…

He pasado un tiempo quizás un par de meses sin la necesidad de escribir, o tal vez sin querer afrontar las ideas que atraviesan mi mente. Podría hablar de la espantosa crisis económica, social y política del país. Pero no considero tener los suficientes fundamentos para emitir una opinión certera en este momento. Pero dicen que la manera de expresar el sentir es buscar las vías muchas veces “artísticas” y lo mío no es arte, pero me gusta creer que puedo escribir, así que aquí voy.

Entre muchas de las historias que podemos toparnos día a día en la conversación del almuerzo, en la sala de espera del doctor, podes encontrar las historias más personales y colectivas que te imagines. Es por eso que me gusta compartir mis propias nociones, pues mas de alguien podría identificarse o simplemente switchearse un rato a mis zapatos :)

Alguien me hablaba en algún momento de que las cosas llegan cuando es el tiempo correcto que lleguen. Pero ¿Pasará lo mismo con las situaciones que se van? O las personas… Incluso las que llegan… ¿Tendrán tiempo de caducidad?

Es increíble cómo a medida que pasan los años te vas dando cuenta del sin fin de exposición de mente y corazón que vas teniendo. A menudo te topas con la situación de tener nuevas personas en tu vida, nuevas experiencias y así, todas van venciendo… se terminan, pero nunca te quedas en lo mismo; sigues caminando inevitablemente, y aparecen nuevos rostros en tu camino.

Hoy escribo por esos nuevos rostros que voy conociendo en mi camino, más que rostros (un término superficial para llamarlos) serían nuevos lazos que voy formando. Cuando menos lo sientes, aparece alguien en tu vida que parece decirte las palabras adecuadas, en el momento justo y una sonrisa que te tranquiliza. Es entonces cuando entras en pánico, y decides salir corriendo en otra dirección!

Pero no. No es necesario huir, simplemente dejarse llevar. Las experiencias del pasado te van enseñando que las personas en tu vida han tenido una fecha de caducidad… de repente, ya no están, de repente se fueron, o los fuiste. Entonces el miedo se hace presente, descubres de repente que nadie es eterno en tu camino, que somos situaciones de paso en la vida de quienes conocemos.

Y después de plantearte los peores escenarios, verle la fecha de vencimiento a todo el mundo, buscarte tu propia fecha de caducidad y decepcionarte por los “adioses” que has tenido que dar, descubres algo… no busques el final del cuento si aún no lo comienzas.

Entonces entiendo… y paso a paso voy diciéndole al pesimismo que se espere y dándole la oportunidad al óptimo presente. Y así es la vida al final de cuentas… darle la bienvenida a lo que viene a tu vida, por algo viene, y lo que no fue, pues nunca fue… es como caer en cuenta de que solemos vivir el presente atados al pasado y queriendo adivinar lo que no sabemos… pura frase trillada, pero cuánta verdad hay en eso.

En estos últimos días, he podido reafirmar estas ideas… dejando de verle la fecha de caducidad a las situaciones, porque simplemente no las veré nunca, sólo sé que dure lo que duren, pues están para enseñarme algo, y sólo me queda dejarme llevar. Así pues, la vida te pone en situaciones muy difíciles, pero luego te da las herramientas para avanzar, seguir adelante y continuar capítulos nuevos.

Hoy es un día que sin mayores explosiones de adrenalina, y sin esa ansiedad característica, comprendo que cada persona en tu vida va aportando grandes cosas, experiencias y sobre todo son enseñanzas de las cuales sacas lo mejor. Cada nueva persona o situación que se presenta también llega con muchas cosas para las que tienes que estar receptivo, y no enclaustrarte en el miedo de arriesgarte a conocer.

Las buenas noticias existen, las buenas personas también. Y en coyunturas tan complicadas como en las que a diario estamos, el poder comprender y abrir los ojos a los detalles de esta existencia permite sentir un pequeño respiro que probablemente podría ser el indicio de lo que algunos llaman paz interior… aún no estoy seguro... pero algo me dice que si.