lunes, 31 de diciembre de 2012

Le pregunté al mar...


(Alguna vez me dijiste, en dónde quedó “El Jeff” que escribía y desahogaba sus pensamientos? Ya ves... ahora es tiempo de volver al punto de inicio.)

Quisiera poder tocar algún instrumento, o haber nacido con el don de la voz de canto... intenté a los 10 años hacer las dos cosas... medio aprendí piano, medio estuve en el coro de colegio. Medio pude expresarme, pero hoy quisiera poder dejar que unas notas y melodías se llevaran mis pensamientos. Aprendí que “medio” no funciona. 

El don del artista en cualquier rama es su misma condena, la misma para un creativo o para un sistemático... ser su propio verdugo, sanar sus heridas con lo mismo que la causó. Hoy me declaro sentimentalista empedernido, nostálgico de la nostalgia y vividor de un futuro inventado. Llevo semanas emprendiendo viajes, lugares lejanos, algunos más que otros. Buscando actividades que permitan a mi mente saber que hay algo más en la vida. Aprendí que lo que nos puede unir a todos es el amor en cualquiera de sus dimensiones, simplemente, dar. Estoy aprendiendo a dar de mi... hasta ahora.

Hubo una lección aún más profunda, el amor que puede unir a todos, dado sin sabiduría y recibido sin aprender a conservarlo también puede ser lo que destruya a todo. Ahora es el momento en que confieso que aprendí que no creo ya en las estrellas fugaces y sus deseos... pues su promesa dura lo que su estela que deja se queda visible; una nada. Pedí a una estrella fugaz tu regreso.

Ahora creo más en lo perseverante... hace unos días le pedí a la luna un deseo, no iba con tu nombre, simplemente iba con el deseo del destino. Quizás su permanencia sea la promesa verdadera, quizás no. Y viendo el mar, le pedí respuestas, y me dijo tu nombre... pero como el eco resonante en mi corazón, supe después que ese mismo nombre se lo llevaría la ola que me lo trajo al oido. Le pregunté al mar, me dijo tu nombre, y quedó callado... Comprendí que sólo era una mención a tu partida, entendí que simplemente evocó mi sentimiento de nostalgia. No volverías, lo tendría que saber. 

 Pero las estrellas que tocamos, y las lunas bajo las que lloramos y reimos, serán parte de una historia con la que me quedaré en la memoria. Una de las mejores historias en las que cometimos tantos aciertos como errores. Las disculpas y justificaciones estarán demás... el día que volvamos a platicar, será sin dolor. Pues el dolor puede volvernos locos, y el corazón confundirnos... cuando no soltamos ni avanzamos. Las olas del mar me dijeron que borrarán lo escrito, la memoria se fugará, y con el paso del tiempo ambos estaremos bien. 

El mar lavó la arena de mis pies, y los dejó libres para caminar. Esto tocará ahora, caminar... comprender que tu nombre se quedará como un eco resonante, pero con el tiempo se irá, pues corta el pasado. Desde ya te extraño, pero sin sanar heridas, las historias se arrastran. La promesa de la luna estará, aún no sé si tu nombre era sólo para el mar. 

Le pedí a la luna el amor en todos sus sentidos como destino, y simplemente sé que no era nuestro tiempo. Algún día seremos dos extraños nuevamente, y comprenderemos lo confuso de dejar ir y la promesa de Dios en estar curados. La vida sigue su curso, y seguirán los pasos a fuerzas, pero se sigue caminando. 

Descalzo será hora de caminar. Quizás podría cantarte una melodía, o tocar una canción nostálgica en el piano. Llamarte para que me escuches, pero no es lo que Dios decidió para esta situación. Lo único que pude hacer fue escribirte que le pregunté al mar... y me dijo tu nombre. Tal vez Mañana.

lunes, 15 de octubre de 2012

Entrevista :)

ENTREVISTA REALIZADA POR EL FUTURO COMUNICADOR JOSÉ MUÑOZ, ESTUDIANTE DE LA UNIVERSIDAD DEL VALLE. COLABORAR PARA ESTE TIPO DE TRABAJOS UNIVERSITARIOS, HACE QUE EL MOTOR DE CONTINUAR LUCHANDO Y TRABAJANDO SE INCRMENTE POSITIVAMENTE. EN LO PERSONAL, ES DE LAS ENTREVISTAS MÁS COMPLETAS QUE ME HAN HECHO, NO DUDÉ EN PUBLICARLO YA QUE ME GUSTÓ LA REDACCIÓN Y JOSÉ TIENE FUTURO!

domingo, 22 de abril de 2012

De la adicción a la melancolía...


Puede que haya pasado mucho tiempo en silencio gramatical y ortográfico... la verdad es que tuiter sólo me deja expresarme en 140 caracteres y necesitaría muchos tuits para expresar lo que realmente me gusta.

Oyendo un dulce piano al fondo de mi subconciente, imaginé lo que sería ser un instrumento musical. Mi favoito, el violín... Esa intensa melancolía con la que su característico sonido envuelve de forma peculiar para acompañar un sentimiento.

Si un día fuese un violín, he llegado a pensar que cada recuerdo de mi mente sería como una nota larga y detallada de una pieza musical exquisita que llamamos vida. El violín genera un sonido tan melancólico como una tarde de domingo. Hoy tengo la melancolía a pedir de boca. ¿Melancolía de qué? y vi una foto en la que reconocí una expresión noble olvidada hace mucho tiempo... mi irreconocible mundo.

Esa situación que ocurre cuando no tienes más que afrontarte a vos mismo, encontrarte con tu verdadero yo y preguntarle cómo se siente. Hoy me encontré nuevamente frente un teclado del computador y como si pudiese recorrer las teclas con acordes musicales, recordando notas de mis perdidas clases de piano a los 9 años, comienza a surgir este sentimiento.

El tiempo es sabio, tiempo al tiempo. Sin duda alguna no puedes evitar crecer y madurar ciertas ideas. Pero una peculiaridad que me persigue desde que tengo uso de razón es esta compañía que hoy descubro: melancolía. De los años perdidos, de las risas calladas, secretos abandonados y palabras nunca dichas.

A medida que toco esta melancólica y enredada melodía en Arial 12 con interlineado sencllo, me doy cuenta cómo los giros de la vida toman caprichosamente la tuya y te arrollan por caminos nunca antes pensados. Hoy me topo con cada uno de mis amigos, familia, conocidos y acompañantes de ruta, todos en un album gigantezco que guardo en mi memoria. Desenpolvo esas frases de risa o las que simplemente rompieron mi alma. Recordar es volver a vivir... en lo absoluto. Los sentimientos han cambiado, evolucionado o marchitado.

Lo que surge es ese extraño sentimiento ridículo, según la RAE, “Melancolía: Monomanía (Preocupación o afición)en que dominan las afecciones morales tristes.”

Sólo basta un clic a los flashbacks, y preguntarme “Qué hubiese pasado si..?” pero no hubiese pasado nada. Probablemente nunca lo sepa, probablemente esta sensación insana a la que me hice adicto sea sólo una excusa para derramar unas cuantas lágrimas de dolor rezagado. Quizás en este momento sea tiempo de llorar para el suelo, y no dejar que ni una lágrima recorra cruelmente mi rostro, darles un suicidio al vacío.

Pero inmediatamente, después de este momento de locura emocional, viene la verdadera razón a mi mente: PERDÓN. Por que hasta ahora no había descubierto lo crucial que es esa palabra, y ahora entiendo que finalmente pude darle perdón a las acciones que me hicieron caer, pero no bastaba con conseguir el perdón de mis victimarios. Necesitaba darle esa absolución a quien victimicé de más y dejé encerrado en los escombros de mis recuerdos: yo.

Ahora viene un sentimiento aún mejor... De las adicciones afectivas también se encuentran salidas. Hoy las cuerdas melancólicas del violín vuelven a tocar, ahora en otra melodía... buscando PAZ.