domingo, 21 de febrero de 2010

Alto!

Alto! Alto... alto...alto... como si el corazón puediera dejar de latir cuando uno lo decida, éste descanse, tome energías y luego siga su ritmo. Tal vez las cosas no serían tan complicadas, pero así es el mundo, sigue su rumbo y curso incluso cuando hay dificultades. A pesar de que quisiéramos que se detuviese por un momento, y así pensar más las cosas, el tren sigue la marcha y ya no podemos parar. A veces quisiéramos esconder la cara en un agujero y pensar que así las cosas por un momento están a salvo... vaya la enseñanza de una avestruz! El tic tac del reloj no parará jamás.

¿Cómo seguir adelante, cuando tu sentir está por derrumbarse, y desubicaste las directrices de tu existencia? Comienzo a pensar que en realidad el ser humano no fue diseñado para olvidar. Su eterna memoria sensorial provoca uno de los mayores martirios y pesos de su existencia; el verdugo de su vida, recuerdos.

Quién pudiera formatear la memoria de los sucesos malos, tristes, incómodos y hasta los felices... Si, las buenas memorias llegan a convertirse en un arma de doble filo cuando se comienza a extrañar. Y es que somos por naturaleza seres vivientes del pasado. Un pasado que no vuelve, y jamás será un futuro. Una vez rota la copa...

El por qué de mis pensamientos un poco dramáticos, o mejor dicho condenarte y sin nostalgia, se debe a que he llegado a entender que cada día la vida va probando tu memoria, reacción y acción. Es ahí cuando descubres la fortaleza de tus actos y decisiones. Cuando algo se extraña... es el anhelo del futuro; eterno idilio entre la razón y el corazón...

Estamos acostumbrados a vivir del recuerdo, soñando que el futuro sea igual. Ahí, vamos formando una serie de círculos, y círculos, y más círculos, que al final no paran más que en una enredadera que tiene su final en el punto de inicio. Es en ese preciso instante que debemos parar, analizar, y emprender de nuevo. A veces cuesta continuar caminando, seguir la vida que no para, y afrontar el hecho que no puedes detener el mundo hasta que estés preparado para lo que viene.

Entiendo que seguiré viviendo con el latente deseo oculto de huida y escape, pero ahora comprendo que hay que saber huir. Huir por huir lleva al mismo punto de partida. Escapar por escapar te vuelve a encerrar. No queda otra que seguir en la lucha; olvidos, partidas y decisiones.

Recuerdos... serán eternos y vivos, pero buscar el futuro en otros caminos, es sin duda alguna una de las decisiones más difíciles que podamos buscar y afrontar. No es fácil guardar memorias, afrontar realidades y aceptar situaciones. No es fácil decir adiós, amanecer, y entender que las cosas no serán igual. Tampoco es fácil entender que esa es la vida, una constante en movimiento que te obliga a caminar y sigue su marcha. Si caes, vuelves a levantar. Duele el adiós, pero el siguiente paso será mejor...



lunes, 1 de febrero de 2010

De asesinos y gatos enfrascados

Esto es algo que escribí hace mucho tiempo, pero no lo publiqué formalmente.

17/02/09

En los últimos meses, días y horas, la violencia en Guatemala se ha incrementado creciente y evidentemente. En esta misma proporción, la cantidad de noticias, sucesos, historias e incluso correos electrónicos en mi bandeja de entrada también ha crecido. Es lamentable abrir un correo con cualquier subject que te muestre fotografías, relatos e incluso grabaciones de hechos delictivos y asesinatos.

Toda esta lluvia mediática sobre la crisis económica y crisis humana no solamente hace reflexionar sobre la devastadora situación real del país, sino la devastadora situación mental de quienes habitamos este hormiguero ultrajado.

No sé que es más lamentable, si el relato de un niño que llama a la policía por que están matando a su madre, o verme en la situación de ponerle “play” al audio que me mandaron de la grabación policíaca de esta llamada. De pronto me veo siendo parte de este nido de aves de rapiña que se alimentan de los cadáveres de víctimas inocentes. Tanta es la culpa del homicida como de quien disfruta de su acto.

¿Es justo que lejos de vernos en una situación de informar y prevenir, nos convirtamos en una jungla de salvajes cuyo circo diario es ver una y otra vez el show de violencia con que este país se alimenta? Definitivamente no. La circulación de fotografías sin censura, transmisión de videos, audios, y relatos sin una justificación periodística, solamente emanan una cultura fría e insípida; incapaz de formar un criterio propio y coherente.

Señores, el alimentar el amarillismo, y la sed de sangre solamente nos convierte en tontos espectadores del show mas siniestro de la historia. Guatemala vive momentos de una crisis espeluznante, pero si en lugar de observar y saciarnos de la sangre de nuestra gente, pudiésemos educar a nuestras generaciones, concienciar, formar criterios REALES, y entender que no sólo es aceptar la realidad sino que aportar a cambiarla, seguramente veríamos las cosas desde otra perspectiva.

No formemos parte de una cultura vampirezca de hechos trágicos e historias terribles. Somos uno en millones, pero desde uno comienza el cambio. Espero no toparme de nuevo con el infortunio de una cadena que muestre a reos quemados, a niños asaltados o gatos enfrascados. Espero poder tocar la mente de alguien que siga esta súplica y también generar una actitud similar. Cambiemos de mentalidad, razonemos, seamos verdaderas personas, más humanas, civilizadas, concientes y unidas.

Condensando

Llega un momento en la vida en que tienes que hacer un alto. A la hora de la verdad pareciera que a todo el mundo les dió por la huida y simplemente pareciera que te quedaste tal cual el último pan en la mesa. El dolor de la traición puede ser tan doloroso como una corriente de chayes en las venas... claro... si en realidad tuvieras pedazos de vidrio en las venas, probablemente en 0.75 de segundo ya no podrías contarlo.

Es increíble cómo de pequeños podemos pensar en que la amistad con la niña que se sienta a la par tuya en la clase de plastilina puede considerarse una amistad para toda la vida. O más ingenuo aún, considerar que tu clase entera de promoción será por siempre la más unida, y que envejecerás con 40 viej@s a tu alrededor sólo por que a los 17 años piensas que la amistad será para siempre.

Creo que es más increíble aún el pensar que ese primer amor es el verdadero, que no habrá nada más y que tu vida al fin tiene un significado para llamar a la eternidad; tema de otro episodio que dejaré para después. La verdad es que todo depende de la inocencia y que tan crédulo te desarrolles.

Yo nunca fui de muuuuuchos amigos, pero si considero que llegué a formar lazos muy importantes en mi vida. Claro, la vida me ha enseñado que las personas llegan y se van, y vuelven a llegar y se vuelven a ir. Pero al final, todo es un juego de coincidencias existenciales al que debe danzar al son. Lo importante es decubrir el sabor de boca que te deja un dulce luego de que lo terminaste... a veces un dulce chicle, o una gomita muy ácida.

Llegando al punto, hay veces en que la vida te va dejando esos sinsabores, esos finales amargos de los cuales aprendes a valorar los dulces que aún quedan. El sabor de la deslealtad es uno de los sabores más agrios que se puede catar. Es simplemente pensar que tal vez fallaste tú o el destino. Definitivamente, un reto de perseverancia y una ganancia de por vida.

A veces, fallamos a otros; a veces nos fallan a nosotros. Lo importante es no quedarse con ese sabor de boca... no quedarse con el sinsabor del silencio. Es importante detenerse, y pensar que la vida te va enseñando el valor de las personas, de tu familia, de tus amigos, en base sus y tus reacciones. Simplemente deja que la vida actúe, y tus ojos irán enfocando las cosas, y lo mejor aún es si quieres ver.

Estos últimos días, he sentido el sinsabor de la jugada a escondidas; del saber que tu confianza no es valorada. El sentir que quisiste significar y no fue lo mejor... probablemente esa persona jamás sepa que escribo de esta situación, pero es sumamente gratificante poder compartir lo siguiente:
existe aún mi fe en el ser humano.

Sé que en la vida me toparé con estos sinsabores, pero también sé que la vida me ha dado el más dulce placer de contar con los mejores aderesos de mi vida: amigos. Que si por cantidad fuese, pensarían que estoy a dieta, pero si cuantificamos su peso... la condensación sería incalculable. De lo disperso a lo concentrado y valioso.

A pesar que alguien no valore tu presencia en su vida, es necesario hacer un alto y pensar en lo magnífico que es contar con muchas otras personas que si lo hacen... al final, para un malsabor un poco de agua... que además de quitarlo, hará que otras cosas resbalen, o no? simplemente una zancadillita... no una caida.