17/02/09
En los últimos meses, días y horas, la violencia en Guatemala se ha incrementado creciente y evidentemente. En esta misma proporción, la cantidad de noticias, sucesos, historias e incluso correos electrónicos en mi bandeja de entrada también ha crecido. Es lamentable abrir un correo con cualquier subject que te muestre fotografías, relatos e incluso grabaciones de hechos delictivos y asesinatos.
Toda esta lluvia mediática sobre la crisis económica y crisis humana no solamente hace reflexionar sobre la devastadora situación real del país, sino la devastadora situación mental de quienes habitamos este hormiguero ultrajado.
No sé que es más lamentable, si el relato de un niño que llama a la policía por que están matando a su madre, o verme en la situación de ponerle “play” al audio que me mandaron de la grabación policíaca de esta llamada. De pronto me veo siendo parte de este nido de aves de rapiña que se alimentan de los cadáveres de víctimas inocentes. Tanta es la culpa del homicida como de quien disfruta de su acto.
¿Es justo que lejos de vernos en una situación de informar y prevenir, nos convirtamos en una jungla de salvajes cuyo circo diario es ver una y otra vez el show de violencia con que este país se alimenta? Definitivamente no. La circulación de fotografías sin censura, transmisión de videos, audios, y relatos sin una justificación periodística, solamente emanan una cultura fría e insípida; incapaz de formar un criterio propio y coherente.
Señores, el alimentar el amarillismo, y la sed de sangre solamente nos convierte en tontos espectadores del show mas siniestro de la historia. Guatemala vive momentos de una crisis espeluznante, pero si en lugar de observar y saciarnos de la sangre de nuestra gente, pudiésemos educar a nuestras generaciones, concienciar, formar criterios REALES, y entender que no sólo es aceptar la realidad sino que aportar a cambiarla, seguramente veríamos las cosas desde otra perspectiva.
No formemos parte de una cultura vampirezca de hechos trágicos e historias terribles. Somos uno en millones, pero desde uno comienza el cambio. Espero no toparme de nuevo con el infortunio de una cadena que muestre a reos quemados, a niños asaltados o gatos enfrascados. Espero poder tocar la mente de alguien que siga esta súplica y también generar una actitud similar. Cambiemos de mentalidad, razonemos, seamos verdaderas personas, más humanas, civilizadas, concientes y unidas.
casi que llevemoslo a Prensa Libre o algo asiii pues, en el buen sentido :)
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