Como diría una buena amiga “En esta vida todo pasa y nada pasa”. Y resulta muy difícil de creer en este tipo de causas cuando las circunstancias de la vida te hacen caer en un coma vivencial y no pareces despertar. Te invade un sentimiento de impotencia que hace que quieras arrancarte la piel.
Mas de alguno hemos estado en esa situación en algún momento de nuestra vida, mas de alguno ha sido por estrés, incertidumbre, problemas económicos, pero quizás el más complejo y más duro es cuando se trata de un término idealista y protegido por los ilusos soñadores que habitamos este planeta: el corazón.
Al ser tan abstracto, al ser tan aparentemente invisible, es un sentimiento que te llena de alegrías como de las más profundas y amargas tristezas que tu sangre pareciera probar y recorrer por todo el cuerpo. Sin duda alguna, el saber que tus ilusiones con alguien se ven resumidas a un par de palabras o hechos desaparecidos en el catastrófico uso y término de verbos en pasado, resulta uno de los sinsabores más espantosos cuando el sentimiento está a flor de piel.
Resulta increíble cómo tu historita y mi historia de despecho puede parecerse tanto… y así la de todas las personas en esta tierra. Pareciera que todos los seres humanos estamos destinados a vivir esta situación como una catástrofe emocional de la cual no tendremos salvación.
Hace no mucho, miraba como mi pequeña sobrina de 4 años jugaba y reia tranquilamente un domingo por la tarde. En ese preciso momento quería tener nuevamente 4 años, y no preocuparme por alguien que acababa de casi machacar y licuar una historia de algunos años de duración con acciones que en ese momento no entendía y no habría de entender. En ese momento pensaba cómo a mi sobrinita en unos años (y que mi hermano acepte eso) le tocaría vivir una experiencia similar, tarde o temprano. Algunas veces tu rompes o te rompen el corazón.
Sin embargo, todo era un proceso. A diferencia del resto de historias en mi vida, sentía cómo cada parte de mi existencia se vaciaba por una fuga dentro de una pequeña burbuja que construyes con alguien que parece ser esta vez la persona ideal para compartir las alegrías y tristezas, y quizás hasta pensar que podría ser la indicada para alguna vez formar una familia o compartir el resto de tu vida.
A pesar de los años, desconoces a la persona que te acompañó en todo ese tiempo. Tanto tiempo parece ser un sinfín de recuerdos que atormentan tu mente y sentir que no volverá esa historia es como sentir pedazos de vidrio recorrer tus venas hasta llegar al punto máximo de tu umbral de dolor.
Impotente, marchitado y destrozado, te queda sólo una solución, y todo e mundo lo repite a coro: “Tiempo”. No eres el primero, ni el último al que le pasa esto, y probablemente lo vivirás nuevamente, o probablemente esta vez logres también aprender de tus errores y avanzar y madurar en todo sentido. Aunque el término de una relación de larga duración y años de convivencia llegue a su fin, los causantes sólo pueden ser dos. Quienes son los involucrados, los responsables y la culpa debe dividirse equitativamente, y tratar de entender de que uno ni otro son víctimas ni victimarios. Quizás ese sea el primer paso a perdonarse a uno mismo por caer. Nadie más conocerá lo que esa historia vivida significó para ambos.
Retomar tu vida y rutina resulta un proceso agotador. Pero el tiempo es sabio, y logras retomar nuevamente tus actividades y concentrarte en conciliación con alguien a quien pudo ser quizás la mayor pérdida en una relación… tu mismo. El perdonarte a ti tus errores, te llevará a perdonar los posibles errores de quien dejaste ir en tu vida. El perdonarte que eres un ser humano que siente, que vive, que “la caga” y que reacciona, es lo vital para seguir avanzando en ese campo de montaña rusa llamado afectividad.
Borrar un pasado no se puede, asi como tratar de ocasionar una amnesia total tampoco, simplemente queda abrirse a la vida, descubrir tu individualidad y saber que sin estos sinsabores de la vida, no habrían tantas expresiones de las cuales algo bueno podemos sacar. Lo mejor estará por llegar nuevamente, de estas lecciones serás un mejor ser humano, y todo ese costal de piedras que la vida te carga con dolores de alma y sentimientos, es mejor desecharlos como puedas… no vaya a ser que al final con ese costal machaques y aplastes a quienes pueda significar mucho en tu vida, incluyendo amigos y familia.
Con el tiempo el dolor se convierte en comprensión, y lo que es verdadero perdura. Conciliarse con uno mismo es todo un proceso, todo un arte no aprendido; sólo es necesario buscar las bases que te definen, y ser paciente... un objetivo a la vez, y por más trillado que suene, hoy creo más en lo siguiente: el tiempo de Dios es perfecto.
(Te lo digo, el dolor que sientes, pasará, y entenderas que todo pasa por algo)
Dr. Corazón:
ResponderEliminarTengo una pregunta... JAJAJA!!! Son mentiras jefferson! Por eso como dice mi abuelita no hay mal que por bien no venga... Muchas de esas situaciones definen quienes somos y estoy segurísima que sin ellas esta vida sería muy aburrida, necesitamos tener ese margen de comparación para comprender aquellas cosas o personas que realmente nos hacen felices!
Asi es mi Lou! gracias por leerme! jajaja y asi, toooodo pasa y nada pasa!:)
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