jueves, 7 de abril de 2011

Desde mi Rancho...

Últimamente he pensado, que me he convertido en una persona altamente impulsiva en cuanto a la defensa de mis creencias o razonamientos. Pero con este crecimiento de impulsividad se ha venido un crecimiento de agresividad. ¿De dónde viene el coraje de luchar por plasmar tus ideales?

¿Quién va a hablar mal de su rancho aunque se esté cayendo? Diría mi madre. Pero en este caso, qué se hace, si no sólo nuestro rancho se cae, sino que lo botamos, y nos llevamos el de a la par en una cadena de destrucción y autodestrucción. El coraje debe venir del razonamiento, y no del sentimiento.

Entonces decidí hacer un alto y mirar alrededor… estoy entrando a una corriente de violencia no sólo psicológica, sino generacional. Y es en este preciso momento en que me vi rodeado de la violencia que consumo a diario, que genero y que guardo. Muchas veces caemos en el error de hacer valer nuestros razonamientos en base a la pelea de ideas o ataque constante a nuestros opositores intelectuales.

Creo que el defender y argumentar debe ser una tarea aún más estratégica. No es necesario pretender hacer cambiar de opiniones a los demás, o atacarlos visceralmente denigrando sus pensamientos. La verdadera clave de hacer notar nuestra postura ante situaciones es en verdad generar un diálogo, y obtener una retroalimentación que lleve una discusión. Discutir no es pelear, sino argumentar y revelar ideas con fundamentos.

Estamos envueltos en una ola de sensacionalismo, de competencia de ideas y mensajes, que el tan sólo hecho de tratar de destacar en algo, nos lleva a un tipo de violencia en lugar de competencia. Tan sólo basta ver cómo el ataque de ideales y críticas al contorno se hace ver cuando defendemos o apoyamos un ideal político, religioso o social. Cuando se vive en la jungla, la ley del más fuerte se hace presente… pero esto no es vivir… sólo es sobrevivir.

Ante situaciones como las que el país enfrenta, estamos en la necesidad de construir una participación colectiva. Queremos gritar, queremos denunciar y queremos hacer el cambio. Pero… ¿Cómo lograrlo?

Para empezar, nademos contracorriente e inteligentemente. No es necesario unirse a la ola de consumo y generación de violencia que nos caracteriza como guatemaltecos. Defendamos ideales, de forma constructiva; formemos criterios y alimentemos pensamientos. La idea central no es cambiar la mentalidad de las personas sino construir nuevos parámetros dentro de ella.

Para mejorar las condiciones de vida no es necesario destruir el rancho si aún se vive en él.

2 comentarios:

  1. Exelente punto de vista, como siempre mi querido Jeff!!

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  2. "El coraje debe venir del razonamiento y no del sentimiento..." y otras frases que adoro.

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